La soledad, es un pájaro grande multicolor…

A muchas de las personas que conozco les gusta la noche. Lo que realmente no conozco es que les guste por lo que a mí: por la soledad.  Porque si bien es cierto que esa una palabra maldita, para mí  sin embargo la soledad viene acompañada del momento mágico de estar a solas conmigo misma. Es el tiempo  en que todos duermen, tranquilos, sin peligros, sin necesidad de cuidados,  el momento idóneo para llegar a mi remanso de paz.

Yo las observo, observo a las personas a mi alrededor. La mayoría no necesita estar con su propia compañía, a ninguna hora, no importa, ellas no lo ven como requisito en sus vidas. Piensan rodeadas de gente, hacen varias tareas a la vez, consumen horas frente a  la televisión, conversan, ocupan cada minuto de sus vidas en actividades compartidas y duermen.  Por el contrario,  yo desde pequeña necesito, requiero la soledad. Por eso es que mi única opción es la noche, bien entrada y fresca, cuando solo los faroles de las calles están encendidos. En la más absoluta tranquilidad  pienso en lo que tuvo el día que me tocó a fondo, en la risa de mi padre ya muerto, en mi repentino amor por las plantas, en lo que voy llenando mis días.

Esta es la hora de mi escape. No hay otra por una simple razón: no hay manera que tu familia entienda esto, que tu hijo entienda que ahora no te puede hablar porque necesitas encontrarte, porque además la hora de las compras tiene un horario que hay que cumplir, porque tu madre se acerca a comentarte algo que puede ni te interese pero que debes atender, porque el teléfono sonó, la vecina gritó, tu día hirvió. Entonces cansados, los que no necesitan encontrarse consigo mismos, llegan al final del día, duermen y te ceden su precioso espacio.

Por eso gracias Dios, te doy, por llenar mis días con aquellos que necesito y que me necesitan. Gracias por hacerme fuerte para poder ir al frente y ayudarlos.  Gracias por darme la cuota exacta de soledad, y gracias mi Dios por la noche, reparadora no sólo por su sueño, sino de tantas y tantas cosas.

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5 pensamientos en “La soledad, es un pájaro grande multicolor…

  1. Me veo, yo tambien vago conmigo en el silencio,cuando mi familia duerme y me encanta disfrutar del lenguaje de mi casa, el dia que no trabajo ,cuando estoy sola, la escucho respirar .

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    • ¡Ya somos dos entonces! Si tienes algún ventanal que tenga vista a la calle, prueba mirar la noche en silencio desde tu ventana. Encontrarás una paz deliciosa dentro y fuera. Es como si el mundo se silenciara un poco para que tengamos ese precioso momento.
      Gracias por tus comentarios.

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  2. Pues no creo que seamos pocos los que disfrutemos inmensamente de ese pequeño espacio en el que nos la pasamos súper con nosotros mismos… incluso, aunque en el preciso instante precisemos de una caricia, el susurro de un beso rosando nuestros labios y hasta ese abrazos que nos reconforta el alma…

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